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El veto del independentismo a Iceta cuestiona el poder de los presos

Oriol Junqueras abrirá el turno de declaraciones de los procesados ante el Tribunal Supremo EFE

La gestión de la derrota que el Parlament ha infringido a Miquel Iceta y, por extensión, a Pedro Sánchez se ha cocinado en los últimos cinco días entre los despachos independentistas en el Parlament, los equipos de campaña y los mensajeros que hacen de puente con los líderes encarcelados en Soto del Real. Una tragedia para las pretensiones socialistas que se anunció el pasado miércoles, aunque entonces pocos creyeron que Esquerra mantendría su órdago y vetaría la designación del socialista para el Senado. “El miércoles dijimos que lo haríamos, y así lo haremos” se limitó a apuntar ayer Sergi Sabrià tras anunciar el no definitivo de ERC, con gesto enfadado muy parecido a un intento de exhibir autoridad ante propios y extraños.

Ese anuncio, sin embargo, no era compartido por parte de la dirección de Esquerra, que durante los días posteriores intentó reconducir la “negociación” con los socialistas. Esa que Sabrià asegura que no ha existido, pese a que fue el tercero en conocer, de boca del propio Iceta, la operación para poner al líder del PSC al frente del Senado. De hecho, hay quien, desde el PSC, apunta al portavoz republicano como el autor de la filtración a la prensa, para torpedear la operación antes de que Iceta anunciara su candidatura a los líderes de PP y Cs en el Parlament.

El sábado, tras visitar a Oriol Junqueras en Soto del Real, Pere Aragonés sale de la prisión con el mensaje de que hay que permitir la designación de Iceta, según algunas fuentes. Un mandato que coincide con las tesis de Roger Torrent, cuya cara de sorpresa el miércoles en el Parlament minutos antes de la comparecencia de Sabrià era palmaria. Aunque la voz más contraria a ese veto ha sido probablemente la de la consellera de Justicia, Ester Capella.

El informe de prisiones decanta la balanza

Pero el informe de Instituciones Penitenciarias que el martes rechazaba la participación de Oriol Junqueras en el debate de TV3 para no perturbar los horarios de prisión dio alas a los partidarios de vetar la candidatura de Iceta. Aquellos que, inmersos en la campaña de las elecciones europeas, en las que ERC y JxCat vuelven a medir sus fuerzas, esta vez con un Carles Puigdemont crecido, no querían aparecer ante sus votantes como un partido pactista con el PSOE del 155.

El comunicado de la CUP, anunciando su voto en contra y advirtiendo precisamente contra una deriva “pactista” de los dos grandes partidos independentistas apoyaba esa tesis. Y el siguiente paso fue la filtración a NacioDigital, la web más próxima a Esquerra, de la intención de votar en contra de la designación de Iceta. Tras la filtración, nunca desmentida, la reunión del Grupo Parlamentario de ayer, en la que también participó el líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, tomó una decisión “unánime”, aseguró Sabrià, sin intervenciones contrarias a la dirección del grupo parlamentario.

Un proceso paralelo se habría vivido en JxCat, aunque el partido de Puigdemont, con estructuras mucho más débiles, no había aventurado una posición definitiva hasta que ayer la oficializó el grupo parlamentario. Los presos de JxCat, Jordi Sánchez, Josep Rull, Jordi Turull y Joaquim Forn, también habrían cuestionado la posibilidad de vetar a Iceta, conscientes de que eso implica romper puentes con un PSOE a las puertas de La Moncloa, al que el independentismo ha servido en bandeja el argumento para no volver a mirar a su izquierda durante el resto de la legislatura.

Puigdemont marca el ritmo

El viernes, Puigdemont marcó un criterio opuesto desde Eslovenia, afirmando que no estaba “en condiciones” de apoyar al líder del PSC. “Iceta votó mi suspensión como diputado, es bastante extraño que quien vota la suspensión de forma absolutamente ilegal e ilegítima de un diputado, a mi me pida que le apoye”. Y el lunes insistía en ese mensaje, aunque añadía: “Es una decisión del grupo parlamentario que ya se explicará en el Parlament”.

También en JxCat habían aparecido voces contrarias al veto, especialmente desde Soto del Real, y el giro dado por Aragonés el fin de semana, cuando dejó a un lado la exigencia de rechazar el suplicatorio planteada por Sabrià para apuntar a una visita “que no es una condición” de Iceta a los presos, parecía indicar que el independentismo reconducía su negativa inicial.

Pero ayer, cuando los medios amanecieron con el veto de ERC, las presiones se multiplicaron en el grupo de JxCat en uno y otro sentido. Unos, conscientes de que se escapaban las oportunidades de tender puentes con el PSOE para, por ejemplo, conseguir ver reconocido el grupo parlamentario de Junts. Otros, preocupados por el efecto electoral de una votación que sería vista como claudicación tras el no de ERC. Y finalmente se impuso este criterio.

Desconcierto socialista

“Iceta es el portero de hoquey hielo, al portero no le toca nadie, y a nosotros nos han tocado el portero”. Con esta metáfora deportiva definía ayer un dirigente socialista en el Parlament el estado de ánimo de los socialistas catalanes ante la inminente confirmación del veto independentista a su líder. Una indignación que esta vez era unánime en el PSC. “Siempre hay alguien en el grupo o el partido que te dice, vamos a negociar, vamos a ofrecerles algo, esta vez no, nadie”.

El propio Iceta había dejado claro desde el principio que la designación de un senador autonómico no era objeto de negociación entre partidos. Una vez fijadas las cuotas por partido en función de los resultados electorales, ningún partido cuestiona la elección de candidatos de otras fuerzas.

Más allá de las normas de “cortesía parlamentaria” a las que Iceta aludió en su comparecencia del jueves, el dirigente socialista tenía claro qe no podía llegar a la Presidencia del Senado con una pesada mochila en forma de favores prestados al independentismo. Era un precio demasiado alto si quería ser efectivamente palanca de cambios en la cámara de representación territorial.

Plataforma de apoyo a Iceta

Sin margen de negociación y ante las dudas generadas por ERC, el PSC reactivó la plataforma Amigos de Miquel Iceta, creada para las elecciones autonómicas de 2017, con el objetivo de recabar apoyos a la candidatura al Senado. Entre las primeras firmas, el socialista contó con  Victòria Camps, Alfredo Pastor, Josep Maria Álvarez, Xavier Arbós, Rosa Maria Sardà, Ángeles González Sinde, Jorge Herralde o Eulàlia Vintró.

Todos ellos han apoyado un manifiesto en el que se apela al espíritu de diálogo y defienden que “la presidencia del senado en manos de una de las personas que impulsaron la necesidad de un nuevo pacto territoria y reformas (recogidas en la Declaración de Granada) será sin duda una oportunidad de impulsar el diálogo”. Un manifiesto que hoy se demostrará inútil para ablandar al independentismo.

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